Perdonen ustedes por este tremendo retraso, pero la vida de Erasmus es bastante imprevisible a veces. Sin más dilación empecemos:
Ya estaba allí. Tras todas esas peripecias, al fin comenzaba mi vida en Mikkeli.
A la maña siguiente de mi llegada, me dirigía ala universidad, pues tenía que hablar con Ulla, de forma obligatoria, pues debía de certificar mi llegada así como informarme de todo cuanto me sería útil en estos días. Gracias a un mapa que me envió a Málaga, junto con muchas otras cosas, conseguí llegar a la universidad, aunque me costó la vida y media encontrar la forma de llegar al edificio X.
Aquel era el momento de poner cara a la persona con la que me había enviado alrededor de 40 mensajes desde que me dieron la plaza en Mikkeli.Como todos pensais, una mujer finesa, el estereotipo normal, es alta, rubia. y de piel blanca, así era más o menos como me la imaginé, pero no, Ulla (que se pronuncia "ula") es bajita morena y piel no demasiado blanca. Si en ese momento alguien hubiera grabado mi cara, seguro que habría sido de sorpresa.
Ulla, me dejó altamente sorprendido, es una persona súper eficiente, y con una gran capacidad de memoria, recordaba todo sobre mí. Hasta el más mínimo detalle me comentó en aquella primera visita. Tras ponerme al día de todo lo que debía hacer de papeleo, pues eso sí, erasmus es sinónimo de un increíble papeleo previo al comienzo del mismo; me dió algunos "regalitos" que me hicieron gracia, entre ellos una bufanda y un gorro de la universidad, con el comentario complementario de: "los necesitarás", y algo que me llamó muchísimo al atención, era una especie de reflectante de plástico con forma del mapa de Finlandia, al preguntar que era eso, Ulla, me respodió que era obligatorio llevarlo consigo a partir de noviembre, pues los días serían tremendamente cortos, y la mayor parte del tiempo en la calle la pasaríamos de noche, por lo que es necesario tener un tipo de reflectante que permita que coches y personas te vean a largas distancias. Al principio parece una tontería sin importancia, pero luego te das cuenta de que es a veces bastante útil. Pues en Finlandia, la luz que hay por la noche en la mayoría de las calles brilla, pero por su ausencia.
Después de darme una vuelta por la universidad, me decidí volver al MOAS, aprevochando tomé algunas instantáneas como esta.
Todo en Mikkeli era así, verde, con agua por todos lados, y con un olor a naturaleza increible. Me encantaba.
El día siguiente de aquel, era el día de la presentación oficial. Era la hora de conocer a los demás Erasmus, la ciudad, la universidad, y todo lo que, en cuanto al ámbito académico se refiere, necesitaba saber.
Ya había conocido a un chaval español de Galicia el día de antes, por lo que quedé con él para bajar a la universidad. Allí en el famoso yard entre los MOAS 1 y 2 fue la primera quedada entre erasmus. Ese yard se convertiría en el punto de encuentro durante todo el Erasmus.
Lo primero que hicimos fue un tour en autobús por Mikkeli, tour con una guía de la ciudad, que de guía tenía lo que un servidor de acróbata de circo, o sea nada. La mujer estuvo más tiempo callada que explicando cosas de Mikkeli, aunque por lo que descubrí, Mikkeli tenía pocas cosas, monumentalmente hablando. Pero una cosa era eso, y otra cosa es lo que ella nos comentó de las mismas. Fue un tour bastante largo para lo que Mikkeli tenía que ver, eso si es cierto.
Después de eso llegamos a la sala de reuniones donde, tanto tutores, como coordinadores, como la propia Ulla, nos estuvieron explicando realmente todo lo que necesitábamos saber para vivir, estudiar y hasta viajar en Finlandia. Cosa que era muy de agradecer.
Llegó el momento de presentarse, uno a uno fuimos haciendo una breve presentación de nosotros mismos, que me resultó altamente impactante, pues no estaba acostumbrado a hablar en inglés delante de tanta gente, pero para ser la primera he de decir que no fue nada mal. Meses después me dí cuenta de que aquello era nada comparado con lo que venía. En mi grupo de erasmus había de todo, alemanes, franceses, holandeses, un sur coreano, una rumana, algún ruso, y como no, españoles. Aunque esos éramos solo de erasmus, después habría un gran numero de chinos y rusos, pero acogidos a otros programas.
Luego era hora de comer, A LAS 11 de la mañana. Teniendo en cuenta que leéis a un personaje que estaba acostumbrado a comer a las 2:30pm, imaginad por un momento que supuso para mí.
Pero a pesar de eso, al final, terminas acostumbrándote a los horarios, aunque siempre te permites tu pequeño "capricho" de hacer horario español algún que otro fin de Semana.
Aquí viene otra de las cosas que me encantan de mi Universidad, comimos en una de las dos cantinas que tiene, Kasarmina. El menú consiste en un plato de ensalada, que la haces tú como quieras, otro plato grande de lo que haya ese día, que también te echas la cantidad que quieras, además de pan, (con mantequilla opcional) y agua. Todo eso, por el módico precio de 2.25€, por ser estudiante. O sea nada para ser Finlandia. En otro post, hablaré de las ventajas que tiene ser estudiante en Finlandia.
A partir de ese momento los días empezaron a volar, literalmente. Comenzó la rutina de universidad, MOAS, salidas a ver la ciudad, etc. Y la verdad que me encantó, al igual que me sigue encantando ahora mismo.
Esas semanas aún estábamos en verano, por lo que hacía un tiempo excepcional. La verdad que no tenía desperdicio salir aunque sea a dar una vuelta para despejarte, por lo increíblemente distinto que era todo a lo que estaba acostumbrado a ver en España.
Muchos de esos días, por al tarde, solíamos ir al lago justo al lado del MOAS, la verdad que lo tenían todo súper bien pensado, había un lugar para jugar a voley "playa", y varios embarcaderos con escaleras para poder meterte y salirte sin problema. Según nos dijeron había una gran torre, que se usaba como trampolín, pero este año decidieron quitarla pues la gente empezó a desvariar y se tiraban hasta con las bicis.
En cuanto al agua estaba algo fría, para que nos vamos a engañar, pero hacía una buena temperatura fuera, por lo que no importaba mucho. Además el agua estaba bastante limpia, y al ser lago estaba súper tranquila, por lo que daba gusto nadar.
Aquí os dejo con una foto del lago, lo que se ve al fondo es MIKAELI, es un auditorio, que por cierto aún no he llegado a entrar.
Luego era hora de comer, A LAS 11 de la mañana. Teniendo en cuenta que leéis a un personaje que estaba acostumbrado a comer a las 2:30pm, imaginad por un momento que supuso para mí.
Pero a pesar de eso, al final, terminas acostumbrándote a los horarios, aunque siempre te permites tu pequeño "capricho" de hacer horario español algún que otro fin de Semana.
Aquí viene otra de las cosas que me encantan de mi Universidad, comimos en una de las dos cantinas que tiene, Kasarmina. El menú consiste en un plato de ensalada, que la haces tú como quieras, otro plato grande de lo que haya ese día, que también te echas la cantidad que quieras, además de pan, (con mantequilla opcional) y agua. Todo eso, por el módico precio de 2.25€, por ser estudiante. O sea nada para ser Finlandia. En otro post, hablaré de las ventajas que tiene ser estudiante en Finlandia.
A partir de ese momento los días empezaron a volar, literalmente. Comenzó la rutina de universidad, MOAS, salidas a ver la ciudad, etc. Y la verdad que me encantó, al igual que me sigue encantando ahora mismo.
Esas semanas aún estábamos en verano, por lo que hacía un tiempo excepcional. La verdad que no tenía desperdicio salir aunque sea a dar una vuelta para despejarte, por lo increíblemente distinto que era todo a lo que estaba acostumbrado a ver en España.
Muchos de esos días, por al tarde, solíamos ir al lago justo al lado del MOAS, la verdad que lo tenían todo súper bien pensado, había un lugar para jugar a voley "playa", y varios embarcaderos con escaleras para poder meterte y salirte sin problema. Según nos dijeron había una gran torre, que se usaba como trampolín, pero este año decidieron quitarla pues la gente empezó a desvariar y se tiraban hasta con las bicis.
En cuanto al agua estaba algo fría, para que nos vamos a engañar, pero hacía una buena temperatura fuera, por lo que no importaba mucho. Además el agua estaba bastante limpia, y al ser lago estaba súper tranquila, por lo que daba gusto nadar.
Aquí os dejo con una foto del lago, lo que se ve al fondo es MIKAELI, es un auditorio, que por cierto aún no he llegado a entrar.
Como dedicaré otro post para hablar de la vida universitaria, ahora os comentaré qué hacíamos un poco en el tiempo libre estas semanas.
La verdad que básicamente, nos dedicábamos a salir por la ciudad por las tardes, conocer sitios nuevos, y por las noches hacer alguna que otra fiesta adicional a las ya propuestas por los tutores, como la "hello party" o la Ginkana de bares. Porque aquí los tutores molan y nos organizan fiestas para que nos conozcamos mejor.
Todo esto ayudó a que mi mejora del idioma, se acelerase de un modo espectacular. Al principio me sentía un poco torpe, la verdad que los demás estudiantes tenía un nivel bastante alto de inglés, cosa que era de esperar, y aunque el mío no era del todo malo, pero sabía que era la oportunidad para mejorarlo. Y así fue, bastaron un par de semanas para darme cuenta de las mejoras, y es más, no solo yo sino que otros muchos que al principio apenas hablaban por el idioma, fueron cogiendo soltura de tal modo, que era imposible ya no entenderse entre nosotros. Muchas veces me sorprendía a mi mismo cuando estaba escuchando a alguien y entendía todas y cada una de las palabras que decía, así como poder mantener una conversación fluida con cualquiera.
Esta rutina hizo que cuando me quise dar cuenta ya habían pasado tres semanas. Y cuando te das cuenta de eso te alegras aún más, porque te das cuenta de que estás aprovechando el tiempo, minuto a minuto. Y poco a poco, te vas dando cuenta de que el erasmus es una de las mejores decisiones que has tomado en tu vida.
Os dejo con una foto. Podeis ver el escudo de Mikkeli, y las cíudades más cercanas.
Al igual que pasaba en Helsinki, aquí en Mikkeli también es muy común encontrar parques-cementerio en mitad de la ciudad. Este es uno de ellos, que por cierto cruzo a menudo pues es un camino para ir a la universidad. Como veis no es muy fúnebre, pero tampoco muy alegre como para estar ahí sentado como si nada. Pero en fin, cosas de fineses que poco a poco acabé acostumbrándome.
Y sin más que decir por hoy os dejo con esta frase. "Un duro comienzo asienta las bases de una gran y fructífera experiencia" .
Hasta luego, o como se dice en finés: Moi Moi!

