Y llegó el uno de Septiembre. Ya era oficial que empezaba mi erasmus, ya llegó el día de empezar completamente un nuevo y muy diferente año, de conocer a nuevas personas, nuevos lugares, de estudiar de otro modo. El día en el que todo empezaba, ya estaba aquí.
Tras haber dejado en la oficina del apartamento las llaves del mismo, me dirigí hacia la estación de trenes, nunca me cansaría de verla me dije, y es que tiene algo especial que no sé decir qué es.
La espera fue lo que se conoce como larga agonía, y es que aunque eran menos de dos horas, había muchas cosas por las que estar impaciente. Tenía todo revisado, tren que tomar, parada donde hacer el trasbordo, número del famoso "janitor on call", al que debía llamar una vez allí para que viniese a abrirme el apartamento, darme las llaves y demás, los 20€ que debía pagarle por el servicio, que al se domingo era obligado de contratar, número de Olga, la que iba a ser mi tutora, y la que debía esperarme en la estación de trenes para recogerme, y además de eso, memorizados todos y cada uno de los paso a dar . Lo malo de eso es que en situaciones como las de ese momento no tienes nada que hacer, descartada la opción de leer un libro, por falta de concentración, así como la de revisar la estación, por haberla ya visto 30 veces, solo me quedaba la de ponerme con una peli, pues el wifi de la estación de tren aquel día no me acompañaba. La película fue una distracción que al menos me quitó una hora y medía, cosa que agradecí.
En ese momento chequeé si el tren estaba ya disponible y así fue. Así que me dirigí a él revisando cada número de los que había en mi billete. El tren en cesto era un "pendolino", lo equivalente a un ave, por lo que me dí cuenta, pero algo más moderno, y con algo que me dejó impresionado, tenía dos plantas. Cual niño pequeño, desee que mi asiento estuviese en la de arriba, pero no hubo esa suerte. La verdad que no me importaba pues como el viaje era algo más de dos horas, tenía tiempo de sobra para ver todo el tren detenidamente.Es hora de que hablemos de los trenes en Finlandia. Pues ya tengo ciertas experiencias con ellos, y la verdad puedo dar una explicación bastante extensa.
Para empezar hablemos de la empresa que los lleva, como podéis observar en el ticket es "VR" que viene de "Valtionrautatiet" que básicamente es ferrocarriles del Estado. Y es que esta empresa es propiedad del Gobierno Finés.
Pese a que, como empresa, encontré pocas diferencias con nuestra RENFE, hay algunas que sí son interesantes. Por ejemplo, para ir desde un lugar a otro, al sacar el ticket, lo único que tienes que hacer es seleccionar el punto de origen y el destino, y ellos se encargan de hacer todos trasbordos de modo que te de tiempo a cogerlos, algo que para viajeros noveles como yo, es muy útil. Otra pequeña diferencia, es ese código que aparece en los billetes, y es que teniendo ese código, da igual en qué medio sea, tu billete es totalmente válido. Digo da igual en que medio porque puedes tener el billete tanto en móvil, mail, papel, o cualquier otra aplicación. El revisor lo leerá de cualquiera de ellos. Aunque siguen siendo los revisores dentro del tren los que leen los billetes, pues es España es cada vez más habitual que lo pidan antes de entrar al tren, estos señores tienen la amabilidad de decirte, sin que preguntes, donde bajarte, y en que vía coger el siguiente tren, cosa que me sucedió aquel día al tener que bajarme en Kouvola., además de pedirte muy amablemente que no hables tan alto en el caso de que lo estés haciendo.
Si hablamos de precio, no puedo decir que sea barato viajar en tren, salvo si eres estudiante, como es mi caso. Siendo estudiante puedes sacarte una tarjeta en la misma estación de tren, con un formulario, que en mi caso fue rellenado por mi coordinadora Ulla, y en el que especifica cuanto tiempo serás estudiante en Finlandia. Pues bien, teniendo esta bendita tarjeta, todo el transporte público (autobuses y trenes) de Finlandia te sale a mitad de precio. Algo que podéis observar reflejado en el billete. Y con ese descuento, el tren sale como los trenes "Avant" de Renfe en precio normal. Algo que está bastante bien, contando que estamos en este país.
Y por último en este punto, hablaré de trenes. En general los trenes de Finlandia son bastante nuevos, aunque a veces puedes encontrarte con algunos vagones algo antiguos, que suelen usar para pasajeros que estarán poco tiempo en el tren, o por ejemplo para los billetes de clase ECO como es el que normalmente sacas, pues es el más barato. Los pendolinos so siempre muy nuevos, de hecho parecen trenes del futuro, sobre todo por los baños y las televisiones. Como todo en Finlandia, son muy puntuales, tanto que a veces los trasbordos tienen un tiempo intermedio de menos de 5 minutos, con lo que un leve retraso provocaría que tu viaje fuese un caos. Cosa que, como todo en Finlandia, tienen previsto y si pasa algo, tipo temporal de nieve, te hacen ellos mismos la ruta alternativa, o te mandan a un bus, todo ello sin pagar nada más claro.
Ah! sin olvidarme de la cafetería. Es un servicio obligado en todos los trenes, tanto el vagón restaurante, como el que tenga personal para atender a los clientes en todo momento. Pero como ahí no hay descuento aplicable, es un servicio que hasta ahora, no he usado.
Bueno, llegados a este punto, volvamos a el tema principal de este post. A medida que el tren avanzaba el tiempo tornaba en más y más nublado, hasta el punto que empezó a llover. Recuerdo que no me importaba, pues tenía tras la ventana un paisaje que jamás en mi vida había visto, bosques hasta donde se perdía la vista, así como lagos enormes que parecía más bien pequeños mares, pues a veces parecías que tampoco acababan, había momentos en los que el tren tenía agua a ambos lados incluso, algo que, para un chaval de Andalucía, es difícil ver a menudo. Si os digo la verdad, aunque mi estado de nerviosismo aumentaba a medida que el tren avanzaba, el viaje fue bastante corto, tanto que cuando me dí cuenta, ya estaban anunciando mi parada. Y fue ahí señores cuando despejé una duda que me estaba asaltando desde que llegué a Finlandia. Resulta que siempre que pronunciaba el nombre de mi ciudad de destino a cualquier persona natural de este país, todos ellos, (tres concretamente), me hacían una mueca, como la que se hace cuando algo te extraña, pero como finlandeses que son, no me corregían sino que lo daban por entendido. El caso es que mi coordinador académico siempre pronunciaba Mikkeli con la sílaba fuerte en la "ke", cosa que un servidor grabó en su memoria para la hora de pronunciar, pero cosa, a su vez, que no podía ser más errónea.
Fue en ese instante, en el que la voz que salía del altavoz pronunció la palabra, cuando me dí cuenta que mi querida ciudad, se pronunciaba "MI"kkeli, de forma esdrújula, y por lo que pude apreciar con una muy pequeña parada entre ambas 'k'. Es ese momento, en el que recuerdas a esas personas extrañadas, y deseas que pronunciado de mi forma, no significase algo extraño en el idioma nativo.
Todo recogido, y un servidor de pie se hallaba, esperando a salir, y con una sola idea en la cabeza, buscar a Olga, mi tutora. Salí de aquel tren con las gafas puestas para encontrar lo antes posible a alguien buscando a alguien, alguien con un cartel, o alguien que quedase al dispersarse la multitud. Fue la primera opción la acertada, encontré a Olga tras un segundo de mirarnos el uno al otro con esa mirada de, eres tu al que busco. Tras preguntarle si ella era Olga, ella afirmó y tras una presentación, muy seria a mi parecer, nos dirigimos a un taxi que según ella estaba ya esperando por nosotros. Duda número uno, Ulla la coordinadora, me aseguró que me recogerían en un coche de la universidad, cosa que no tuve muy en cuenta, así que seguimos hasta la salida de la estación de tren de Mikkeli, donde efectivamente había un taxi esperando. Una vez dentro, empezamos a hablar, de qué tal el viaje, y de mis días en Helsinki, a lo que en principio le pareció extraño, pues ella tenía entendido que llegaba directamente a Mikkeli, cosa que tampoco me cuadró del todo, pues se lo dejé claro en el mail.
La conversación siguió fluyendo, hablando un poco de la vida en la ciudad, hasta el punto en el que me dijo que me llevaba a mi apartamento, pero que antes pasaríamos por la oficina a recoger mi contrato. Ahí fue cuando realmente encajé todo lo que no me cuadraba durante la conversación. Y es que Olga, no era la Olga que yo estaba buscando, sino otra Olga que también buscaba a una persona, un tal Mark, que empezaba a trabajar en la empresa.
Lo curioso de esto, que ella al darse cuenta, no pudo parar de reír durante todo el camino de vuelta a la estación de tren. De hecho fue como una auténtica escena de película. Mientras volvíamos, nos hicimos la presentación de nuevo y demás, y ella me dijo que no oyó mi nombre cuando se lo dije en la estación, y que por lo visto, le estaban asaltando mil dudas también, pues ni tenía pinta de alemán, ni tampoco acento alemán. Definitivamente un buen comienzo.
Ahora era cuando deseaba con todas mis fuerzas que la otra Olga no desistiese en mi espera y se fuese de la estación, porque entonces sí la íbamos a liar.
Llegamos a la estación, y allí apareció el tal Mark, al que ella le contó toda la historia, y le pidió disculpas por el retraso. El hombre, muy agradable por cierto, lo entendió perfectamente, y empezó a reirse igual, mientras yo me reía con esa risa de, me río pero que ya estoy cansado de la bromita esta. Tras eso, me dejó la chica su número de teléfono por si tuviese algún problema con mi tutora, y yo le di el mío tras su insistencia, por si, según ella, algún día necesitaba algún contacto en la universidad.
Pasaron unos cinco minutos, que me parecieron horas, mientras la auténtica Olga venía. Resulta que se había retrasado, y por lo visto bastante. Mejor para mí, pensé.
Esta nueva Olga era mucho más joven que la otra, de hecho a las pocas semanas de estar en Mikkeli, me enteré de que era un año menor que yo, cosa que no lo aparentaba tampoco, pero que por otra parte no me extraña, pues por lo visto los tutores solo pueden ser estudiantes. Pero aún así se me hacía raro.
Todas esas dudas que me surgieron con la otra, con esta no dio tiempo a que pasaran, pues antes de que yo dijese nada , ya me empezó a preguntar qué tal me había ido en Helsinki, y a contarme 1000 cosas de la universidad, que a partir de ahora llamaré MAMK. Así como que esta vez, sí fuimos en un coche/mini-minibus de la MAMK.
El trayecto hacia MOAS, mi residencia, fue corto, compartía el coche con dos asiáticos, que fue imposible sacarles ni una frase, pues hablaban más bien poco inglés, de hecho a Olga le costó la vida sacarles el número de apartamento en el que estaban, y bueno, uno de ellos ni si quiera había reservado en la residencia. Al lado de ellos, yo era todo un ejemplo , hasta ella se sorprendió cuando a todo lo que me preguntaba si había hecho le respondía que sí. Me dijo, "Eres el primero de todos los estudiantes erasmus de este año que me ha dicho sí a todas las preguntas". Algo es algo.
Y bueno, ya para terminar el post, diré que llegué a MOAS 1, apartamento 27, sano y salvo. La conserje, una mujer pequeña de carácter serio, me abrió el apartamento, me explicó las normas, y sin darle muchas mas vueltas me pidió 20€ por el servicio prestado. Pues era domingo, y ella no trabajaba los domingos, salvo en casos como el mío. Solo en una hora, le calculé 100€ los que ganó aquel día, como mínimo. Tras eso, mi tutora, que por cierto, vive en el 24, prácticamente al lado, me llevó al apartamento de la chica de los "survival kit", o Kit de Supervivencia, que nos deja el MOAS, para que no tengamos que comprar ningún utensilio de cocina, colcha, o almohada. Todo estaba pensado. La chica, Veronika se llama, al abrir la puerta y ver a Olga, fue como si le dieran un tiro en la cabeza, pues imaginé, días más tarde confirmé, que estaba hasta los mismos, de tener que ir al almacén cada vez que llegaba un tren, con nuevos estudiantes, y de uno en uno, ir cobrando la fianza, rellenar el papel, y explicarles, una y otra vez, las normas de ese Kit. En fin, gages del oficio.
Después de hablar un rato con ella, me dijo que descansase y que al día siguiente tenía que ir a ver a Ulla sin falta, ya que tenía varios papeles que firmar, y varias instrucciones que darme. Me despedí, y me fui para mi habitación con mi Kit. Eran sobre las siete y media cuando llegué a la habitación y cerré la puerta tras de mí.
Ya más adelante, os describiré como son los MOAS, y la vida en ellos. Ahora solo os diré, que una vez terminado todo, por fin me senté en aquella cama y me dije: "Carlos, aquí empieza todo".

Ya se dónde vives.... Ten cuidado que no esté escondido un día en el armario para asustarte jajaja.
ResponderEliminarÉste no ha tenido frase filosófica final de tocho xD
Aún estoy a la espera de tu visita!! Y eso que ya estoy de nuevo en España! <.<
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