La frase que dice así "cuando se está de Erasmus se viaja mucho" , es total y literalmente cierta. No hay duda que es el dinero mejor invertido, pues lo que aporta el viajar, nada lo puede compensar, pero si a eso le sumas el hecho de hacerlo con gente del Erasmus, la cosa cambia un 200% a mejor. Y no es por otra cosa sino porque es IMPOSIBLE que no lo pases bien. Estábamos ya cercanos a finales de Octubre cuando se avecinaba el viaje que, entre nosotros, estábamos deseando que llegase, cada uno por distinto motivos, todo hay que decirlo, pero es algo que sin duda lo pillamos con ganas.
EL motivo del viaje no es otro que la genial idea de los fineses de tener vacaciones de otoño, sí señor, luego somos otros los que estamos siempre de fiesta. ejem. Ahora que, lo que no se puede negar es que vienen como anillo al dedo, sobre todo porque lo tienen muy bien montado. En la universidad hay asignaturas que tan solo duran dos meses, y es ahí cuando te examinas y si pasas, adiós asignatura. En mi caso, tuve una de estas, que al no tener otra sustituyéndola en la segunda parte del semestre, me dejo con un horario digamos, más manejable.
Pero no nos desviemos, el caso es que teníamos una semana por delante en la que era obligado viajar. Pues bien esta vez, fueron los tutores que nos asignaba la universidad los encargados de organizar todo el viaje, tú tan solo tenías que pagar tu parte correspondiente, y listo. Por si no fuese lo suficientemente fácil. Erasmus se llama esto recuerden.
Una vez reservado el viaje con antelación, llegó el día D. El día en el que todo el grupo de erasmus se iba de viaje. El día en el que empezaba la aventura de tres países distintos. El día en el que iba a probar todo transporte que se precie.
Aunque los demás tenían previsto salir más tarde de Mikkeli, mis amigos y yo, más bien yo, y mis amigos gentilmente me acompañaron) decidimos ir antes a Helsinki, pues era de donde partía el viaje oficialmente. El por qué es muy sencillo si ustedes han seguido mis posts anteriores, tenía que ir a la embajada. Esta vez a entregar el "report" o denuncia de pérdida de mi pasaporte, para que empezasen los trámites. Además de llevar las fotos, y demás menesteres.
Allá que nos embarcamos, primero fue un tren, para Helsinki, después un tranvía desde la estación de tren hasta el lugar más cercano a la embajada, llagados allí, finalmente empezó mi trámite, aceptaron todos los papeles, y como me dijeron, ya solo toca esperar, cosa que sin duda pasó. Después un autobús urbano nos llevó hasta el puerto, pues el viaje comenzaba en FERRY 🛥, y no un ferry pequeño como el que nos llevó a Suomenlinna, no, un Ferry/Crucero, de la compañía Viking Line. (muy apropiada al lugar donde estábamos). Ya en el puerto nos pusimos a esperar al resto del grupo, y una vez todos comenzaba el viaje. Un servidor andaba con un gusanillo en el estómago por el tema pasaporte, pues no sabía si iban a pedírmelo en alguno de los países, siendo precavido me informé por internet del tema, y supuestamente no, finalmente así fue, pero no por ello dejaba uno de estar con esas pequeña cosa que venía a la memoria cada vez que cruzábamos una frontera.
Volvamos al barco. Para una persona como yo, que siempre había visto este tipo de barcos desde la distancia, el hecho de poder entrar a uno ya era todo un avance en mi lista de transportes en los que he viajado, pero el hecho de hacerlo en el báltico incrementaba su valor gratamente. El barco, aunque con esa dimensión llamarlo barco se queda un poco corto, era un crucero que viajaba por el Báltico, desde Estocolmo hasta Tallin, pasando por Helsinki, y no recuerdo si otras ciudades, y claro, tenía que estar equipado con todo, como si de un hotel se tratase. Tenía supermercado, varios bares, miles de habitaciones, y supongo que discoteca, aunque como el viaje era de unas 3 horas, no teníamos acceso a algunas zonas. Lo que sí teníamos acceso era a una sala donde dejar las maletas, que cerraba durante el viaje, para que no tuvieses que estar pendiente de ellas. y por supuesto a las cubiertas. Y ahí ya terminé de morir, tenía como varios niveles y todos interconectados, y aunque había ya anochecido cuando subimos, la sensación de estar tan alto sobre el mar, y con ese sonido (y frío que pelaba ) era simplemente genial. El frío provocó que parte de las cubiertas se helaran, y claro, como no íbamos a hacer lo típico de resbalar, eso estaba en la lista de cosas estúpidas que hacer sobre hielo. Por suerte no tuve que lamentar nada, salvo algún golpe en el trasero, pero otro de nosotros, digamos que se topó de frente con el frío hielo, lo que provocó un consecuente bulto cual aceituna. Aunque, hay que decir, que la culpa no fue suya.
Poco a poco nos acercábamos a Tallin, era de noche y el frío ya se notaba bastante. Llegamos al puerto y nos dirigimos al albergue directamente, recuerdo perfectamente que ya empezó a gustarme el ambiente de la ciudad, en aquel momento me fijé especialmente en los adoquines del suelo. Llamadme detallista, pero soy muy de fijarme en "cómo están puestas las calles" allá donde voy. Y la verdad que éstos me encantaron. Y para que os hagáis una idea:
Después de dejar las cosas, en un albergue que era por y para los Erasmus claramente, bajamos a una pequeña cafetería que había cerca para tomar algo de cenar. Nada especial, nos dijeron que la comida allí no tenía mucha "chicha", muy parecido todo a Finlandia. No pudo ser mayor mi sorpresa cuando, durante la cena, me fijo en la televisión y está la serie "Gran Hotel". Recuerdo que a nadie le llamó tanto la atención más allá de un "ah mira". Pero para mí fue muy emocionante, ver a Concha Velasco hablando en español, y subtitulada en Estonio. Supongo que es ese pequeño orgullo patrio que sale cuando sientes que hacemos cosas para el resto del mundo. 😊
Tras eso y una ducha, digamos que los del albergue tenían preparadas una serie de actividades, en plan convivencia para todos los que allí nos encontrábamos, no solo estábamos nosotros, sino también gente de otros lugares de Finlandia que habían coincidido en hacer el mismo viaje, de hecho ahí supe que era un poco un pack para erasmus. Había gente de Laaperanta y Joensu, si no mal recuerdo, y obviamente, con quien tuvimos contacto fue con los españoles. Al principio me daba coraje que solo hablásemos con ellos, pero después nos comentaron que su Erasmus era algo distinto en cuanto a eso, no había tanto intercambio entre nacionalidades, como en nuestro caso. En cuanto a ese caso, he de decir que en ese momento me sentí bastante afortunado, pues sabía que tenía una oportunidad única, y debía aprovecharla. ¡Y tanto que la aproveché!
Como era de esperar, hubo fiesta, y se alargó bastante, recuerdo que al ferry nos llevamos mochilas vacías ya que allí fue donde compramos toda la bebida, porque no tenía impuestos en alta mar!!! Así que muchos compramos todo lo que era posible, pues hay cantidad máxima por persona obviamente.
Eso unido a las ganas de fiesta, se transforma en dormir una hora y media esa noche, pues a la mañana siguiente teníamos una excursión planeada temprano.
En los siguientes posts, hablaré un poco de cada una de las tres ciudades. Pero para no alargar más este, creí que era conveniente separarlos.


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