viernes, 9 de diciembre de 2016

HELSINKI. Ciudad para visitar. Parte 2.




Avanzado el Erasmus, llegó el momento de volver a la capital, esta vez con gente del erasmus. Al ser Helsinki un sitio de paso obligado por todos los que llegasen a Finlandia, la mayoría de la gente ya lo había visitado. Entonces decidimos hacer un "Spanish trip" a Helsinki.



La relación con gente de otros países había crecido favorablemente, pero como es natural, la relación entre personas de la misma nacionalidad es siempre más cercana, sobre todo por ese punto tan importante que es el idioma. El caso, que cuatro españoles, Juan, Pepe, Salva y un servidor, cogimos un tren temprano, (al 50% de descuento por ser estudiantes) y nos plantamos en la capital finesa. 

Tras mi estancia allí, he de decir que poco me quedaba por ver, pero si por algo recuerdo ese viaje es por el descubrimiento de la ineludible forma más barata de comer en esa ciudad. Y no, no es un burger. El sitio en cuestión se llama "RAX Pizzabuffet"→ en Mikonkatu muy cerca de la estación de tren, no sé si seguirá abierto, pero sí es así es un lugar idóneo para llenar bien el estómago. A pesar de que el nombre puede dar a pensar que se trata de un buffet de pizzas, no es del todo así. Obviamente hay pizzas, pero también todo tipo de comida rápida, además de pasta. Lo bueno de todo es que la bebida es ilimitada. Y el postre es a elegir entre UN café o UN helado. Pero ahí ya está la astucia de cada uno en rellenar el cono o no. Recuerdo que aquí se fían completamente de la honradez del ser humano, por lo que nadie pensaría en comerse solo la parte de arriba del cucurucho que te dan para rellenar y volverlo a rellenar. Nadie de Finlandia quiero decir.



Otro lugar que nos aconsejaron gente que ya había hecho el viaje, llámese, protocolario, a Helsinki, fue el "Brooklin Cafe"  en Fredinkinkatu, también muy cerca del centro. Es cierto que el lugar es acogedor, y además el camarero es bastante simpático, nada que ver con el carácter finlandés. Pero es algo pequeño, por lo que es fácil de llenar. Sin embargo, aún así es bastante recomendable, para merendar, o si te pilla cerca, desayunar. 

Terminada la ruta culinaria, es hora de hablar de los lugares nuevos que descubrí en la ciudad. El gran descubrimiento del viaje, fueron sin duda el conjunto de islas llamadas "Suomenlinna" viene a significar algo así como fortaleza/fuerte/castillo de Finlandia. Y es que fueron usadas la protección de Helsinki ante los distintos invasores (suecos/rusos) . Además es patrimonio mundial de la UNESCO. 


En cuanto qué ver, lo que más "mola" es sin duda lo que yo llamo, "hobbiton" →, y ya no solo por ser un aficionado del Señor de los Anillos, sino porque cualquier persona que haya visto esas películas, este paisaje, le recordará perfectamente a ese lugar del film. Aunque esto sea lo más famoso por así decirlo, hay muchos más rincones a los que acercarse, una pequeña playa escondida, algún que otro edificio curioso, las distintas baterías, o el sin fin de caminos a los que ir. Por tanto es el lugar ideal para dejar correr una tarde o una mañana sin prisas. 

Para llegar a las islas solo hay que coger un ↓ferry, en el puerto de Helsinki, al lado prácticamente del Ayuntamiento. Ferry que no es para nada caro, y si bien creo recordar, con el bono de transporte de la ciudad puedes tomarlo sin problema. El viaje no es muy largo, y a verdad que si hace sol, como nos pasó, se hace muy agradable. Una vez llegas tienes un conjunto de unas cuatro islas enteramente a tu disposición, prácticamente se puedes ir a donde uno quiera, y además sin restricciones de ningún tipo. 


Otra de mis experiencias en Helsinki es sin duda alguna mi conjunto de visitas a la Embajada de España, y cuando digo conjunto,  me refiero a por lo menos cinco. Todo ello debido a un "pequeño" problema de pasaporte, que al final acabe resolviendo en Diciembre, pero que fue sin duda un quebradero de cabeza. Ahora sí, puedo decir sin pelos y señales que sé como funciona una embajada.

La historia empieza por mi deseo irrefrenable de ir a Rusia, dada su proximidad, y dado el hecho de que San Petersburgo concretamente se encontraba en mi lista de "Sitios a los que ir al menos una vez en la vida", y sinceramente, este en concreto estaba entre los primeros puestos. Por consiguiente antes de volver del Erasmus tenía que ir SÍ o SÍ. Pues bien, ante esta tesitura, el primer problema, y el más importante al que me enfrentaba era el hecho de que no tenía pasaporte, bueno, sí es cierto que lo tenía, pero caducado en algún cajón perdido de mi casa en España, lo cual impedía completamente que este que os habla tuviese la más mínima oportunidad de cruzar la frontera, de ninguna de las formas posibles. 

Por lo que tenía que conseguir mi pasaporte como fuese. Y la única forma de conseguirlo era la embajada. Aprovechando este viaje a Helsinki decidí, y así convencí a mis compañeros de trayecto, que teníamos que ir a esa zona, y ya de paso dábamos una vuelta por ese lugar de la ciudad.  El lugar en concreto podría llamarse distrito de embajadas perfectamente, pues no hay otra cosa que eso, país tras país. LA zona se llama Kaivopuisto, al sur, y nuestra embajada se encontraba en Kalliolinnantie 3, lo curioso de la zona es que tiene un encanto raro, pues es algo distinta al resto e la ciudad, y bueno, como se dice, siempre hay que sacar lo bueno de las cosas. 

Una vez allí, y de tener que registrarme, para decir que estaba en Finlandia ese año, cosa que os aconsejo, me informaron de las cosas que tenía que hacer para tener el pasaporte, en primer lugar si mi pasaporte no estuviese caducado, no había nada que hacer prácticamente desde allí, y en segundo lugar, en el caso que lo hubiese perdido, cosa que fue lo que dije, tenía que presentar una denuncia de la pérdida, es decir que como les dije que lo había perdido, la primera visita a la embajada derivó a una visita a comisaría, que obviamente tenía que estar en la otra punta exactamente de la ciudad,  a poner un "report" diciendo que había perdido mi pasaporte en la plaza de la catedral de Helsinki. (esto último me lo inventé sobre la marcha en su momento) . Ya tenía mi papel, pero ya se había pasado la hora en la que la embajada permanecería abierta, por tanto, y como al día siguiente nos íbamos, el periplo del pasaporte se extendería durante un tiempo más. 

Aún nos dió tiempo a darle unas vueltas más a la ciudad, comer en un Mcdonald, y ver que a Helsinki no puedes ir con la mente de ciudad europea, con casco antiguo lleno de viejos e impresionantes edificios con mucha historia, sino con la mirada puesta en una ciudad moderna, en constante cambio, y sobre todo con miles de museos, grandes o pequeños.


Y bueno, de Helsinki añadir que serían algunas veces más las que por un motivo o por otro la visitase, al final terminé cogiéndole cariño, y de hecho no me importaría vivir allí alguna vez en mi vida.

Continuaremos con otras hazañas de esta etapa en Mikkeli, que espero escribir más pronto que tarde y no tardar tanto como con esta. Como consejo, "al final todo sale bien, y sino sale bien, es que no es el final". O dejo unas cuantas fotos más de Suomenlinna, sin duda alguna lo mejor del viaje.



     



     


            Alguno de sus muelles →














←Los túneles en el interior del fuerte            
   









↓LA PLAYA↓


No hay comentarios:

Publicar un comentario